Balance
Las jornadas dejaron un balance muy positivo, tanto por la calidad de los intercambios como por el clima que logramos construir colectivamente.
Los paneles con intervenciones breves (10 minutos) permitieron sostener un ritmo ágil y mantener alta la energía durante la mañana.
Uno de los aspectos más valorados fue la diversidad. La presencia de perfiles provenientes no solo del ámbito académico, sino también de proyectos territoriales y experiencias productivas o técnicas no tradicionales, enriqueció significativamente las discusiones. Esto aportó una mirada fresca y, en muchos casos, disruptiva, generando un cruce especialmente fértil entre academia, territorio y práctica.
Nos pone muy contentos ver que las jornadas funcionaron como un espacio de encuentro que habilitó nuevas conexiones, despertó interés en colaboraciones futuras y dejó abiertas líneas de continuidad más allá del evento (repositorios, contactos, ideas en desarrollo). Lo mejor fue que pudimos “ponerle cara” a los repositorios.
Por último, queremos agradecer profundamente a todas las personas que participaron, compartieron sus experiencias, hicieron preguntas, aportaron ideas y ayudaron a construir este espacio. Sin ese compromiso y generosidad, estas jornadas no hubieran sido posibles.